La Queja y el Tilt: te quejas mucho jugando? Lee esto.

La Queja y el Tilt

Tiempo aproximado de lectura: 8 minutos 30 segundos

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Últimamente noto que me estoy quejando mucho. Mala señal. Es lo peor que puedo hacer como jugador.

Seguro que te encuentras haciéndolo en muchos momentos.

Analicemos un poco lo que significa quejarse y qué función persigue.

Quejarse es el acto de lanzar una afirmación o pregunta retórica sobre algo que ya ha pasado, en términos negativos. La queja expresa disconformidad con la realidad.

Hay un choque entre tu expectativa y lo que ha pasado.

Y ese choque te provoca dolor.

Por que asociabas algo positivo (emociones) a ese resultado que no se ha dado.

El problema no es que no tengas el resultado que esperabas….es desear que la realidad fuera diferente.

La falta de aceptación.

Y eso es lo que expresa la queja.

 

DESEARÍA QUE NO FUERA ASÍ

 

Además, magnificas el problema cuando en esa expectativa sobre ese resultado añades otras cosas extra.

Como por ejemplo, jugando a póquer, al perder una mano, sufrir por todas las otras que has perdido en la sesión.

O cuando te preocupas más de no quedar mal que de la decisión en sí.

O cuando quieres ser/parecer superior ante tus rivales.

O cuando asocias tu valor como jugador/persona al resultado.

Es decir, dependes tanto de tus resultados para sentirte bien o para satisfacer tu ego, que en cada decisión en las mesas no solo estás apostando con dinero, sino también con quien eres tú!

Estás poniéndote a ti mismo encima de la mesa como apuesta.

¡Eso sí que son high stakes!

Jugar con tu valor como persona en cada mano.

¿Crees que es esa la manera de tomar buenas decisiones?

Es demasiada presión.

Normal que te duela tanto.

O sea, te generas expectativas irreales y te sientes con el “derecho divino” de ganar.

Asocias tu valor como jugador a algo incontrolable, que no depende de ti.

Deseas con todas tus fuerzas que la realidad sea diferente cuando no está de tu lado.

Y gastas energía quejándote en vez de recoger información y seguir con la siguiente decisión. Algo que te desgasta y afecta a la calidad de tus decisiones futuras, incrementando la probabilidad de experimentar este ciclo de nuevo y caer un poco más hondo cada vez.

 

¡Y cuando pierdes tienes los huevos de culpar a la suerte!

 

Si además no trabajas en tu juego mental, ni revisas tus sesiones, ni tienes ninguna buena rutina, ni te esfuerzas en mejorar…

Date cuenta de como de difícil te lo pones.

¿Ves como este comportamiento es seguramente el factor más importante que afecta tus ganancias?

 

Pero qué fácil es quejarse. Es demasiado fácil.

La queja te protege de tener que cuestionarte y pensar.

Ya que la única utilidad de la queja es acallar el ego, que no se sienta amenazado.

Si eres la víctima ya no eres el problema y ni te tienes que preocupar.

Es pura comodidad y hábito.

Pero la queja hace que te encalles en este bucle y cada vez que te quejas es más fácil quejarte la siguiente vez.

Estamos muy entrenados a quejarnos.

 

Todo esto sucede por nuestras limitaciones personales, nuestros defectos, y por que malinterpretamos el objetivo real del póquer…

…que no es otro que tomar buenas decisiones de manera consistente.

 

Piénsalo. ¿Qué harías diferente si te centraras solo en tomar las mejores decisiones?

 

Haz una lista de las rutinas, los pensamientos, las acciones que harías o dejarías de hacer para garantizar que jugaras a tu mejor nivel, de principio a fin de cada sesión.

Y compárala con lo que haces ahora.

¿Cómo de grande crees que sería el impacto de estos cambios en tus resultados y tu satisfacción personal?

 

Cuando te centres en ese objetivo, el objetivo real del póquer, será cuando tomarás el control.

El resto, no importa.

Si lo haces, ganes o pierdas sabrás que eres un ganador por tus decisiones y tu disciplina y ya no necesitarás validar tu ego con resultados que dependen de la suerte, estarás por encima de ello.

Al final se trata de estar satisfecho de ti mismo. De dar lo mejor, en cualquier situación, incluso en los momentos más difíciles.

Nada puede quitarte la satisfacción de saber que lo has dado todo. Ningún bad beat puede sacarte eso.

Define tu valor como jugador por lo que está bajo tu control, y tus resultados ya no importarán.

 

En resumen, dejar la queja de lado requiere un cambio de perspectiva y interiorizar conceptos muy clave:

  • La queja es inútil, no sirve de nada, al revés, es un desperdicio de energía y condiciona tu pensamiento. NO MEJORA TU SITUACIÓN.
  • Quejarse es adictivo.
  • El problema no es la realidad, es como la interpretas.
  • Cada decisión se tiene que tomar por separado y no incrementar su nivel de riesgo poniendo tu ego en juego.
  • No generes expectativas sobre lo que no depende de ti.
  • Acepta la realidad como es, no es ni buena ni mala así. Gasta tu energía en reaccionar y no en quejarte.
  • Entiende muy bien como funciona el póquer: si un jugador va all-in con 1% de equity, sería injusto que no ganara nunca. No te sientas con el derecho de nada.
  • Entiende el objetivo real del póquer: tomar buenas decisiones. Y planea tu vida y rutinas para maximizar eso, nada más.
  • Céntrate solo en lo que controlas, de manera radical, el 100% del tiempo.
  • Liga tu valor como jugador a lo que tu controlas.
  • Da el máximo de ti.
  • Y confía en el proceso. Sigue adelante haciendo las cosas bien, y vendrán los resultados como consecuencia.

 

¿Cómo llevarlo a la práctica?

 

Es simple, pero no fácil.

La clave es tomar acción a diario y entender que interiorizar los conceptos de los que hablamos y cambiar los malos hábitos es un proceso que requiere tiempo, constancia y repetición.

No existe un atajo ni una solución mágica.

Es una lucha diaria contra la queja, la negatividad, el tilt, la procrastinación, la pereza, el placer inmediato, etc.

La perfección no es alcanzable, pero no significa que no puedas mejorar un poco cada día.

Y esta mejora pequeña pero constante se va acumulando con el tiempo y su efecto se multiplica.

Es como ir al gimnasio, al principio necesitas acumular unas semanas de entrenamiento para ver cambios en tu cuerpo y cada sesión individual no genera ningún cambio visible. Pero a la larga la constancia es lo que marca toda la diferencia.

También hace falta entender ciertos conceptos clave para mejorar el juego mental y las actitudes de las que hablamos (queja, victimismo, tilt, etc.) ya que el primer paso es el autoconocimiento y la autoconciencia.

 

Hábitos

Desarrollar nuevos hábitos es necesario para reemplazar los malos hábitos. Desarrolla hábitos que se alineen con tus objetivos y valores.

Además, para cambiar los defectos en tu juego mental o tus creencias falsas, hace falta una repetición diaria de los conceptos que quieres interiorizar,  un hábito en sí. Solo así conseguirás un cambio permanente.

Es muy importante desarrollarlos por que los hábitos son tu modo por defecto de actuar en gran parte del día. Un piloto automático. Si estás entrenado a realizar los hábitos beneficiosos para ti y tus objetivos sin pensarlo, te ahorrarás mucho trabajo y desgaste.

Por último, los hábitos son la unidad indivisible de tus objetivos. ¿Quieres llegar a algo? Determina lo que tienes que hacer cada día para llegar a ello y haz de ello un hábito. No es más complicado que eso.

 “Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, es un hábito.” – Aristóteles

 

Disciplina

Para llegar al punto en el que una acción se convierte en hábito hace falta repetición. Esa acción será un esfuerzo hasta que no esté interiorizada. Y para llegar a ese punto hace falta tirar de disciplina.

Es necesaria para mantener esa acción que ya has decidido que quieres hacer (o dejar de hacer), hasta que tengas resultados. Es muy fácil perderse en el día a día y simplemente sentir que “hoy no tengo ganas” o “ya lo haré mañana” o “estoy cansado” o “no tengo tiempo”…todo eso son excusas y la única solución es ser disciplinado en lo que ya has decidido que quieres hacer.

Simplemente hazlo. Sin tonterías. Sin excepciones.

Es la única manera de llegar a la meta, de vivir el camino sin quemarte y de superarte a ti mismo y a las dificultades.

“En la vida solo deberías hacer una de estas dos cosas: decidirlo o hacerlo.” – Casey Neistat

“Disciplina = libertad” – Jocko Willink

 

Gratitud

La gratitud es un hábito a desarrollar. La gratitud tiñe toda nuestra experiencia y nos da perspectiva. Es el antídoto a la mayoría de nuestras quejas absurdas. Con gratitud y perspectiva aprendemos a valorar lo que sí tenemos y a centrarnos en todo lo que está bajo nuestro control.

Es la mejor manera de dejar de preocuparnos y quejarnos por lo que no tenemos y lo que no controlamos.

La gratitud también nos aporta una nueva visión sobre lo que pensamos que es negativo. Agradece al tilt las lecciones que te ofrece y que sin él no serías capaz de detectar las áreas en las que puedes mejorar. El póquer es un gran profesor, aprovéchalo..

“La gratitud no es solo la mayor de las virtudes, sino también la madre de todas las demás.” – Marcus Cicero

 

Compasión

La compasión es primordial porque el camino no es una línea recta.

Vas a fallar, y muchas veces, y en esos momentos hace falta compasión contigo mismo para tranquilizarte y volver al camino sin caer en el auto-desprecio.

“Si quieres ser feliz, practica la compasión.” – Dalai Lama

 

Objetivos

Sin objetivos, no hay rumbo. Sin rumbo, nada guía tus acciones, no llegarás a ningún sitio.

Por que de entrada, quieres llegar a algo, no? ¿Si no, qué sentido tiene?

¿Cómo vas a motivarte a mejorar y a luchar contra las dificultades sino hay algo más grande que te motive?

Si no los tienes, plantéatelos seriamente.

Los objetivos tienen que estar alineados con tus valores o no te aportarán nada positivo cuando los consigas.

Con objetivos suficientemente potentes, ya no tendrás que contar con encontrar la motivación a diario, ellos mismos te van a impulsar a tirar adelante. Por eso es muy importante recordarlos antes de cada sesión.

Y si no tienen ese efecto en ti, es que no has planteado objetivos suficientemente importantes.

El único modo para alcanzar tus objetivos es: recuérdalos a diario, establece las acciones a realizar para llegar a ellos, y hazlas cada día, sin excusas. Regularmente, mide tu progreso y reajusta la trayectoria. Simple.

“No me centro en lo que me estoy enfrentando. Me centro en mis objetivos y intento ignorar el resto.” – Venus Williams

 

Aceptación

Sobre todo de la realidad y de ti mismo.

NUNCA podrás cambiar lo que te sucede. Es inútil luchar contra ello, frustrarte por ello.

Además ni puedes saber si las cosas que te pasan son positivas o negativas, no puedes predecir los efectos que tendrán en el futuro. Simplemente la vida es así.

Siempre tendrás razones para quejarte. Te piensas que ahora tienes razón para hacerlo pero es una ilusión. La mente quejica siempre va a encontrar la manera.

La aceptación es la cura de todas las tonterías mentales. Si aceptas, ya ni te preocuparás por ello, simplemente reaccionarás con lo que hay.

“La verdad nunca suplica ni cede. Te invita y espera tu aceptación.” – Vernon Howard

 

Perspectiva

Seamos realistas.

La mayoría de los problemas que crees que tienes no son nada.

No te falta techo, comida, ropa. Vives cómodamente. Le das al interruptor y tienes luz, internet, ordenador…te duchas con agua caliente y no tienes problemas en abrigarte en invierno. Te compras tus cafés del starbucks o te vas a cenar al japonés de moda. Tienes el lujo de tener el tiempo de intentar ser profesional de póquer, o de serlo.

¿Cuánta gente mataría por tu situación?

Y te quejas cuando te hacen un bad beat o te da palo grindear. Desaprovechas incontables horas cada semana y no te falta tiempo para llorar a tus amigos.

Despierta. Lo tienes demasiado fácil.

Como mínimo, mantén la perspectiva y aprovecha lo fácil que lo tienes para dar el máximo.

Si mucha gente en peor situación que tu ha conseguido mucho más, ¿cuál es tu excusa?

Perspectiva! Ninguna excusa, ninguna queja, que le den a la pereza, simplemente hazlo.

“Puedes quejarte de que las rosas tienen espinas o alegrarte de que las espinas tienen rosas.” – Alphonse Karr

 

Conclusión

Al final tienes que responder por ti mismo. Lo único que importa es estar satisfecho, poder mirar atrás y no tener remordimientos sobre lo que no has hecho por pura pereza o irresponsabilidad o lo que podrías haber hecho mejor.

El camino del éxito no es hacer lo que te apetezca en cada momento y dejarte llevar por cada capricho de tu mente inquieta. Ese es justo el camino del fracaso.

O tomas responsabilidad de ti mismo y de tu día a día, o te vas a levantar un día en el futuro y mirarás atrás y solo verás oportunidades perdidas, tiempo malgastado, potencial desperdiciado.

Da lo mejor de ti cada día y no habrá sitio para el tilt y la queja.

Si quieres ser un jugador profesional, entiende el objetivo real del póquer y dedica tu día a poner las bases para jugar a tu mejor nivel y a centrarte en todo lo que está bajo tu control, y el éxito vendrá con el tiempo.

Pokermind está diseñado para esto. Para que te centres en lo que realmente importa, para darte perspectiva y motivación, para que establezcas rutinas para jugar a tu mejor nivel y para revisar tu sesión para seguir mejorando, para que trabajes y estudies tu juego mental y, en general, para que tengas una mejor relación con el póquer que te permita llegar a la vida que deseas.

Por favor si te ha gustado el artículo, compártelo a tus amigos. Sería una gran ayuda para nosotros. Y si tienes comentarios u otras ideas sobre el tilt y la queja, puedes escribirnos abajo.

Buena suerte!
Gerard

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