¿Después de runear mal pierdes la motivación y dejas de jugar? Estás empeorando el problema

By 08/06/2019diciembre 3rd, 2019Pokermind, Reto de Disciplina, Tilt

Palabras: 2077
Tiempo estimado de lectura: 7min 33seg

Las soluciones que has aplicado hasta hoy en día para afrontar tu tilt o para controlarlo no solo no te ayudan sino que alimentan y empeoran el problema.

El status quo sobre el tilt y el juego mental es rígido, anticuado y no da ningún resultado tangible.

Y la mayoría de libros y coaches se limitan a dar teoría que no es útil para el día a día del jugador, que es donde se tienen que hacer los cambios que tengan impacto a largo plazo.

Sin acción la teoría no sirve de nada.

Sin soluciones prácticas que den resultados, limitarte a leer/escuchar teoría es perder el tiempo…una manera avanzada de procrastinar.

Dada la importancia que tiene el juego mental para poder desarrollar nuestro mejor juego de manera consistente y para vivir sanamente jugando a póquer sin estar constantemente subidos a la montaña rusa emocional…

¿Por qué casi nadie se cuestiona sus acciones cuando claramente no funcionan?

Lo dejo al aire.

No es un artículo para estudiar los porqués ni las excusas.

Es un artículo para analizar las soluciones aplicadas actualmente y sus efectos reales en los jugadores.

Vamos a observar objetivamente las respuestas más comunes cuando la varianza nos afecta y cómo pasan a formar parte del problema.

Solución 1: Evitación

«Para de jugar.»
«Baja de stake.»
«Cambia de modalidad.»
«Descansa un par de días.»

Ante un problema claro «ciertas situaciones me producen tilt y pierdo el control de mis decisiones», el jugador evita jugar para no exponerse a lo que le produce incomodidad y dolor.

Un poco raro que la mayoría de jugadores pierdan la motivación de jugar después de perder, ¿no?

A corto plazo soluciona el problema evidentemente, el jugador deja de quemar dinero y eventualmente saldrá del estado mental alterado, pasadas unas horas o días, dependiendo de la intensidad del tilt.

Pero, a largo plazo, un problema que se evita se convierte en un problema más grande porque se desarrolla la creencia de «ante el tilt no puedo hacer nada, tengo que parar».

Con esta creencia, es muy fácil ver que cada vez que vuelva el tilt, será más y más difícil controlarlo.

Acción: evito lo que me molesta –> Creencia: soy incapaz de responder ante el tilt, parar es la única opción que tengo –> Acción: sigo evitando, ahora aún con más «razón» –> Creencia: se refuerza la idea de mi incapacidad …

Es un bucle negativo que se auto alimenta.

Tus acciones soportan tus creencias, que influenciarán tus acciones futuras, que reforzarán más tus creencias…

Una «solución» que nace de una buena intención (disminuir dolor) se convierte en alimento del problema.

Este ciclo desemboca en miedo al tilt, miedo a perder, miedo a cometer errores, miedo a nuestras propias emociones, etc.

Es como el miedo a volar o el miedo a las arañas o el miedo a hablar en público. Evitar esas situaciones no ayuda a solucionar ese miedo. El miedo se refuerza cada vez que cedemos ante él.

Si sigues evitando enfrentarte a tu tilt y evitando testear estrategias que te ayuden a recuperar tu mejor nivel cuando la varianza te «maltrate», el problema nunca se resolverá.

Sí, es mucho más fácil evitarlo y procrastinar, es cómodo y placentero.

Es mucho más fácil quejarte y culpar a la mala suerte y al mundo.

A largo plazo te lleva a ser mediocre, a ser incapaz, a grindear mucho menos de lo que podrías/quieres, con un winrate inferior y con más sufrimiento emocional.

Es un gran coste de oportunidad.

Se puede calcular, no es más que una ecuación de EV.

¿Qué es más rentable: mejorar tu juego mental y jugar más y mejor o buscar el placer inmediato que te evite incomodidad?

¿Y qué genera más EV de felicidad?

Si no mejorara tu winrate pero te ayudara a vivir mejor el póquer y tener más estabilidad emocional, ¿valdría la pena trabajar tu juego mental?

El póquer es un gran profesor si lo utilizas correctamente.

Mejorar tu juego mental en las mesas te ayudará a mejorar tus relaciones personales, tu trabajo o proyectos de negocio y tu satisfacción general contigo mismo y con tu vida.

Puedes posponerlo eternamente o empezar ahora, que ya vas tarde.

Solución 2: Protección

«Mira qué down estoy pasando.»
«No es para llorar peeeero mira el bad beat que me acaban de meter.»
«Bua estoy runeando fatal, es imposible.»

Cuando nos afecta lo que ha pasado en las mesas, tendemos a compartirlo con amigos para:

  • Recibir confirmación de que estamos maldecidos o de que los otros se sentirían igual en la misma situación.
  • Para sentirnos comprendidos y apoyados.
  • Para que, en parte, resuelvan ese problema por nosotros.

En cambio cuando nos cuentan esas historias y quejas, somos conscientes de lo poco que sirven.

Además tendemos a buscar a personas que sabemos que empatizarán con nosotros, que confirmarán nuestra opinión.

En el fondo estamos buscando que nos ayuden a sentirnos mejor en vez de darnos a nosotros mismos lo que necesitamos, sin depender de nadie.

Es otra estrategia que puede parecer beneficiosa a corto plazo pero que a largo plazo limita nuestros recursos personales, hace que abandonemos el poder que tenemos de influenciarnos a nosotros mismos.

Nos acostumbramos a que nos saquen las castañas del fuego.

De nuevo, este ciclo reforzará más la idea de que para sentirnos bien tienen que ayudarnos.

Imagínate la situación al revés, un amigo te viene con las quejas y frases típicas después de runear mal.

¿Qué le dirías para darle perspectiva y ayudarlo?

Apúntalo y léelo la próxima vez que tengas el antojo de contar tus penas a otra persona.

Date lo que necesitas y desarrollarás una confianza estable en ti mismo.

Cada vez que veas que te puedes ayudar a ti mismo, reforzarás tu poder personal y estarás utilizando el mismo ciclo negativo que hemos visto antes en el sentido contrario.

Solución 3: Control

«Tengo que jugar perfecto.»
«Voy a revisar todas mis decisiones.»
«Me obsesiono mirando mi gráfica para ver qué ha pasado.»

Nos obsesionamos con la perfección.

Pensamos que la solución es detectar todos nuestros errores y corregirlos y así no entraremos en tilt… y pasamos horas revisando las manos después de un down o mirando la gráfica para intentar adivinar en qué punto se ha ido todo a la mierda y cómo podemos evitarlo.

Nos volvemos locos.

Este proceso crea mucha presión y tensión. Cada decisión en las siguientes sesiones pasa a ser de vida o muerte porque si nos equivocamos entraremos en el espiral negativo otra vez.

Buscando la seguridad, nos volvemos cada vez más inseguros, intentando buscar una certeza y perfección inalcanzables.

Es imposible jugar bien a póquer de esta manera. Con tanta tensión es imposible tomar las mejores decisiones de las que eres capaz. Vas a dudar de tu instinto, vas a sobre analizar cada situación y vas a tener miedo de ejecutar tus decisiones, por miedo a equivocarte.

Es una forma de evitar los errores, pensando que ellos son los culpables de nuestro tilt o de nuestro sufrimiento.

De nuevo, con buenas intenciones, pensando que si nos presionamos al máximo y estudiamos a fondo cada pequeña decisión jugaremos mejor, conseguimos el efecto contrario.

Llegamos a estar tan rígidos que no somos capaces ni de confiar en lo que pensamos.

En realidad, el problema es tu estado mental. En un estado mental subóptimo cometerás errores que no cometerías estando en un buen estado, y que, por mucho que estudies, no los vas a arreglar porque el problema no es el error!

El problema es que ya no estás pensando claramente, el problema no es el problema inicial, tú te has convertido en el problema.

Deberías centrarte entonces en aprender a controlar tu estado y a relajarte para poder ejecutar las decisiones de las que ya eres capaz si dejas fluir tu conocimiento de forma natural.

Te puede parecer raro tener que relajarte si tu tendencia es buscar el control, pero si estás tenso y te pido que te relajes no vas a terminar en una situación de pasotismo o de baja energía, vas a volver a una situación intermedia, más equilibrada y adecuada para rendir.

A más necesidad de control, más deberías abandonarlo y hacer lo contrario.

Soluciones útiles

Como vemos, las soluciones que ponemos en práctica y no dan resultados solo empeoran el problema y hacen que persista.

Un problema que empieza por unas razones, se mantiene por otras de muy diversas que son nuestra responsabilidad (aunque el problema inicial no lo sea).

Nuestra rigidez y tozudez nos mantienen estancados cuando ES EVIDENTE QUE NO ESTÁ FUNCIONANDO!

Tenemos que pararnos y preguntarnos: ¿tal como estoy actuando hoy, me está dando resultados?

¿No?

¿Qué tengo que hacer?

Las características de una solución útil son:

  • La solución no necesita saber quién o qué es el culpable. Si formas parte del problema, es tu responsabilidad hacer algo al respecto.
  • Que impacte el estado del problema hoy, no en el pasado o en su origen. Solo podemos actuar ahora.
  • Que esté basada en acciones y no en teoría.
  • Que sea evaluada con los resultados que da. No importa tu opinión, no importa como crees que debería ser. Si no funciona, por muy racional que sea, no es útil. ¿Prefieres tener razón o tener soluciones?
  • Centrada en lo que controlas: tú.

¿Qué tienen que resolver estas soluciones?

Dicho de otro modo, ¿cuál es el problema?

Es importante definirlo o estaremos perdiendo el tiempo resolviendo lo que no se puede resolver o lo que no podemos cambiar.

En este caso, el problema claramente no es el póquer. No puedes controlar las cartas, nunca podrás. No puedes cambiar el pasado. Y no puedes controlar a los otros jugadores.

El problema no es lo mal que runeas.

No es el «down» que tienes.

No es la varianza.

Ya la conoces de sobras, y si no la conoces estúdiala con simuladores como éste para cash o éste para spins.

*Spoiler alert: es mucho más jodida de lo que piensas.

El problema es tu reacción cuando pierdes, las expectativas que tienes con el póquer, estar centrado en los resultados y no en el proceso, en cómo aprovechas el tiempo, en cómo te tomas los errores,…

El problema eres tú, tu mentalidad.

La situación ideal

Visto el problema y cómo las soluciones que aplican la mayoría de jugadores no solucionan el problema…

¿Cuál sería la situación ideal? ¿Qué sería jugar a póquer con el problema resuelto?

Como jugadores, nuestro foco de acción debería ser rendir a nuestro máximo nivel en cada sesión sin importar lo que pase a nuestro alrededor.

Tener una estabilidad interior suficientemente fuerte para que el mundo exterior no nos afecte para poder utilizar nuestro mejor nivel de póquer consistentemente y para ser felices jugando.

Solo importa si hoy te has comportado como el jugador de póquer que quieres ser.

Y la única respuesta que tengo para conseguirlo son los hábitos.

Eres lo que haces, y los hábitos son lo que haces cada día.

Por eso creé Pokermind, para ayudar al jugador a tener hábitos que le ayuden a estar centrado en lo que importa de verdad cada día: el rendimiento.

Si con unos minutos antes de jugar recordaras cómo te quieres comportar durante la sesión, recordaras tus motivaciones para jugar, establecieras objetivos para la sesión, trabajaras las debilidades de tu juego mental, visualizaras tu mejor juego…¿jugarías mejor o no?

Y si después de la sesión revisaras tus errores, tu tilt, tu nivel de juego para conocerte mejor, detectar qué mejorar y optimizar tu estudio…¿mejorarías más rápido o no?

¿Por qué no hacerlo entonces?

Calls to action incoming…

Si quieres tener una mejor rutina para jugar a tu máximo nivel cada día –> suscríbete a Pokermind, el primer mánager del juego mental y disfruta de la prueba gratuita de 14 días.

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